Me gusta estar al lado del camino, me gusta pensar que la vida es un gran
cuento escrito por un gran creador. Este creador sueña para nosotros aventuras,
lugares exóticos, amores únicos. Nosotros cual actores solo debemos entregarnos
a ese gran cuento y fluir.
A veces el creador complica la trama, nos
pone en situaciones extrañas, me gusta pensar que todo tiene un sentido, un
para qué.
El arte trabaja con claroscuros, para que exista la luz se necesita la oscuridad, para valorar la alegría se necesita la tristeza. Nos cuesta aceptar las maravillas que el creador nos regala, buscamos la felicidad, pero no creemos en ella, le miramos los dientes al caballo regalado e interferimos en el cuento.
El arte trabaja con claroscuros, para que exista la luz se necesita la oscuridad, para valorar la alegría se necesita la tristeza. Nos cuesta aceptar las maravillas que el creador nos regala, buscamos la felicidad, pero no creemos en ella, le miramos los dientes al caballo regalado e interferimos en el cuento.
Hay que aceptar el rol que el creador nos da
en su cuento y ocuparlo, porque ese rol es el mejor para nosotros y amigados
con el cuento saber que avanzamos hacía un final feliz. El creador ama los
finales felices, si nos entregamos al creador y permitimos que cuente su cuento
a través nuestro, nos llenará de maravillas, habrá cada día un final feliz.
Solo nos pide a cambio que demos testimonio
de su cuento, que dejemos un legado para los que vendrán y seguirán este cuento
eterno.
Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro; Se supone que son las cosas que todo hombre debe hacer, son legados. Testimonios de nuestro paso por el cuento. Tengo quince hijos, hoy plante un árbol y mi libro comienza así....
Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro; Se supone que son las cosas que todo hombre debe hacer, son legados. Testimonios de nuestro paso por el cuento. Tengo quince hijos, hoy plante un árbol y mi libro comienza así....
